Me duele el pecho, ¿qué hago?

El dolor torácico es una de las causas más frecuentes de consulta en los servicios de urgencias y emergencias.

La molestia o dolor torácico puede tener muchas causas, entre las que se encuentran crisis de angustia, problemas digestivos, dolores musculares, etc. pero también puede ser un síntoma de enfermedad grave que debe ser valorado de manera urgente.

Si notas un dolor opresivo o con sensación de quemazón detrás del esternón y/o irradiado a cuello, brazos o espalda, con dificultad para respirar, sudoración o nauseas, es necesario que te realicen una valoración de urgencia.

 

 

SÍNTOMAS:

En personas jóvenes sin enfermedades previas, el dolor torácico no suele ser sinónimo de enfermedad coronaria, pudiendo manifestarse con sensación de “nudo en la garganta”, “nudo en el estómago”, “pinchazos en el pecho” y/o palpitaciones, acompañados de respiración rápida. Generalmente se debe a procesos nerviosos o de angustia. Ante esta situación se recomienda realizar ejercicios de relajación, como respirar lenta y profundamente, para ver si así mejora la sintomatología.

El dolor torácico que debe preocuparnos y ponernos en alerta tiene las siguientes características:

  • Dolor opresivo en el pecho que no cede y no mejora ni empeora con la postura, con la respiración, a la palpación, etc.
  • Dolor torácico que se irradia a la mandíbula, el cuello o los brazos.

Con frecuencia suele acompañarse de alguno de estos síntomas:

  • Palpitaciones que van a más de 150 latidos por minuto (lpm) o menos de 40 lpm en reposo.
  • Palidez.
  • Sudoración intensa.
  • Mareos.
  • Náuseas o vómitos.
  • Sensación de dificultad para respirar de forma normal.

En este caso el origen puede ser un problema cardíaco, por lo que el tiempo es vital, y debes solicitar ayuda de forma rápida llamando al teléfono de emergencias 112.

Mientras llega la ayuda sigue los siguientes consejos de actuación:

  • Mantén a la persona sentada y en un lugar tranquilo.
  • Afloja cualquier prenda de vestir ajustada.
  • Pregúntale si toma medicamentos para aliviar el dolor de pecho. En caso afirmativo indícale que se lo tome como en otras ocasiones.
  • Si la persona pierde el conocimiento y no respira, llama de nuevo al 112 y comienza la Reanimación Cardiopulmonar (RCP), si no sabes cómo hacerla, el personal sanitario que está al teléfono te guiará para que la realices.
  • NO dejes a la persona sola, excepto para pedir ayuda si fuera necesario.
  • NO dejes que la persona niegue los síntomas y te convenza de no solicitar la ayuda.
  • NO des ningún medicamento a menos que lo tenga previamente recetado.
  • NO le des de comer ni beber abundante líquido

CONSEJOS DE PREVENCIÓN:

Las enfermedades cardiovasculares se deben a trastornos del corazón y los vasos sanguíneos. Sus principales causas son el consumo de tabaco, la falta de actividad física y una alimentación poco saludable.

Para prevenir enfermedades cardiovasculares o para evitar complicaciones en caso de padecerlas, sigue un estilo de vida saludable:

  • Consume una dieta sana y equilibrada. Evita el consumo excesivo de azúcar, sal y grasas saturadas.Incrementa el consumo de frutas, verduras y legumbres y retira los productos precocinados, bollerías o fritos. (El alcohol también debe evitarse)
  • Haz ejercicio regularmente. Realiza al menos 30 minutos diarios de actividad física, durante 5 días de la semana o 150 min semanales. Un ejercicio físico de intensidad moderada es suficiente. Esto te ayudará a mantener el sistema cardiovascular en forma y un peso normal.
  • Evita el consumo de tabaco. El tabaco daña gravemente la salud, independientemente de cómo se consuma (cigarrillos, cigarros, pipa o tabaco para mascar). La exposición pasiva a su humo también es peligrosa. El riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular disminuye inmediatamente después de dejar de consumir tabaco y se puede reducir a la mitad en tan solo un año.
  • Verifica y controla tu riesgo cardiovascular. Es muy importante controlar los factores que pueden producir enfermedades cardiovasculares. Para ello, sigue los consejos de los profesionales sanitarios y realiza los controles que ellos determinen:
  • Controla la tensión arterial: la hipertensión suele ser asintomática, pero es una de las principales causas de infarto de miocardio. Acude a realizarte mediciones de la tensión arterial. Si está elevada tendrás que cambiar tu estilo de vida, aumentando el ejercicio físico y cambiando a una dieta con menos sal; también es posible que necesites medicación para controlarla.
  • Controla los lípidos en la sangre: el aumento del colesterol en la sangre incrementa el riesgo de infarto de miocardio. El control del colesterol en la sangre requiere una dieta saludable y, si fuera necesario, medicación.
  • Controla el azúcar en la sangre: el exceso de azúcar en la sangre aumenta el riesgo de infarto de miocardio. Si padeces diabetes, para reducir dicho riesgo es muy importante que controles la tensión arterial y el azúcar en la sangre.

Si padeces alguna enfermedad cardiovascular, además de adoptar un estilo de vida saludable, debes seguir el tratamiento farmacológico y las recomendaciones de los profesionales de la salud.

 

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