La ‘vuelta al cole' marca el repunte de las infecciones pediátricas: un 71% más de consultas y visitas a Urgencias durante el primer trimestre de curso que en verano

La ‘vuelta al cole’ marca el repunte de las infecciones pediátricas: un 71% más de consultas y visitas a Urgencias durante el primer trimestre de curso que en verano

  • El contacto estrecho y prolongado en espacios cerrados como las aulas facilita que los virus circulen con mayor capacidad de transmisión1
  • Mantener una buena ventilación y una adecuada higiene de manos puede ayudar a reducir el número de contagios1,2
  • La dificultad para respirar y la deshidratación son signos ante los que se recomienda acudir a los servicios de Urgencias3,4

Madrid, 9 de septiembre de 2026.- Con la vuelta al cole, regresan las clases, las rutinas, los reencuentros…y también la “temporada alta” de las infecciones pediátricas. Entre los meses de septiembre y diciembre, las visitas a Urgencias por infecciones virales y respiratorias pueden llegar a aumentar a más de un 71% con respecto a los cuatro meses anteriores5. El motivo está, en buena medida, en la vuelta a los contactos estrechos y prolongados entre los más pequeños, lo que favorece la circulación simultánea de distintos virus que provocan desde un simple catarro, a episodios de gastrointeristis6.

Ante este aumento estacional de la demanda asistencial, la enfermería de Urgencias y Emergencias desempeña un papel clave en la atención de los más pequeños y sus familias. Su labor abarca desde el triaje y la identificación precoz de posibles signos de alarma hasta la orientación y educación sanitaria de los padres. Una adecuada valoración inicial permite priorizar la atención en función de la gravedad del cuadro, mientras que ofrecer a las familias información clara y práctica sobre los síntomas y su evolución puede ayudarles a afrontar estas situaciones con mayor tranquilidad.

En este contexto, Carmen Casal, enfermera y vicepresidenta de Enfermería de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), señala que la vuelta a la rutina, coincidiendo con la llegada del otoño, hace que las infecciones respiratorias y gastrointestinales cobren especial protagonismo y mantengan una presencia constante durante los meses más fríos7,8. “Un niño puede empezar con fiebre, tos o congestión y, días después, presentar vómitos, diarrea o dolor abdominal, bien porque se ha producido una nueva infección o porque el propio virus puede generar manifestaciones diferentes8,9.

A este patrón estacional se suman otros factores propios del entorno escolar que pueden facilitar la transmisión de virus. “Compartir juguetes y materiales, junto con una higiene de manos insuficiente o una ventilación inadecuada, puede facilitar la propagación de los virus entre los más pequeños1,2, recuerda Carmen Casal. En este contexto, las familias también pueden desempeñar un papel importante a la hora de prevenir los contagios y ayudar a los niños a incorporar pequeños hábitos de higiene en su día a día.

“Desde casa podemos ayudar a reducir estas infecciones enseñando a los niños a lavarse las manos después de sonarse o toser, a utilizar pañuelos de un solo uso y a evitar tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias2. También es importante recordarles que no compartan objetos que hayan estado en contacto con la boca, como vasos o cubiertos. Son gestos muy sencillos que pueden incorporarse fácilmente a su rutina desde edades tempranas”, añade.

¿Cuándo deja de ser un cuadro leve y hay que acudir a Urgencias?

La mayoría de las infecciones respiratorias y gastrointestinales infantiles evolucionan favorablemente y pueden manejarse en casa con vigilancia y cuidados básicos. Sin embargo, hay determinados signos de alarma que pueden indicar que la infección está evolucionando de forma desfavorable y que es necesario consultar con un profesional sanitario.

“En un niño con una infección respiratoria, lo que debe alertar a las familias no es tanto que tenga tos o fiebre, sino que presente dificultad para respirar o un empeoramiento claro de su estado general, especialmente si se muestra muy decaído o presenta cambios en la coloración de los labios o el rostro3. Estos signos requieren una valoración de un profesional sanitario”, señala Carmen Casal.

En el caso de las infecciones gastrointestinales, “la principal complicación que debe vigilarse es la deshidratación, especialmente en los niños pequeños. Los vómitos y la diarrea pueden provocar una pérdida rápida de líquidos cuando el menor no consigue reponerlos adecuadamente”. La disminución de la cantidad de orina, los labios secos, la ausencia de lágrimas al llorar, el decaimiento o una somnolencia inhabitual pueden ser señales de que el niño no está consiguiendo mantener una hidratación adecuada4.

Por ello, desde SEMES recuerdan que lo más importante es prestar atención a cómo evoluciona la infección. Un cuadro que comienza con síntomas leves pero empeora progresivamente, una fiebre que reaparece después de una mejoría o la aparición de nuevos síntomas que afectan al estado general pueden ser motivos para realizar una nueva valoración. El objetivo es que las familias sepan reconocer cuándo la evolución deja de ser la esperable para un proceso leve y cuándo es necesario acudir a Urgencias.