DISFRUTA DEL ESQUÍ

Esquiar es una verdadera maravilla. Es un deporte que puedes aprender desde muy pronto y seguir practicándolo durante el resto de tu vida, se realiza en contacto con la naturaleza  y puede llevarte a algunos de los lugares más maravillosos de la Tierra.

Pero el esquí también se asocia a algunos riesgos sumamente reales. Desde SEMES Divulgación te ofrecemos unos consejos para estar seguro en las pistas, no sufrir accidentes y disfrutar de una jornada maravillosa en la nieve.

 

DISFRUTA DEL ESQUÍ

 

PREPARACIÓN FÍSICA

El esquí es un deporte muy exigente, por ello hay que ser consciente de lo importante que es acudir a las pistas en unas condiciones físicas adecuadas; son muchas las lesiones óseas, articulares y musculares que se sufren por ponerse a esquiar sin preparación.

Al ser tan exigente, física y técnicamente, es importante haber hecho un entrenamiento previo y acudir con una preparación física adecuada. Si no se tiene experiencia y una técnica depurada, se produce un sobreesfuerzo físico que resulta agotador y lleva a cometer errores que ocasionan lesiones graves.

Una vez en pistas, recuerda hacer un poco de ejercicio de calentamiento previo. El frío es el mayor enemigo de los músculos y realizar movimientos bruscos y violentos sin haber calentado es sinónimo de contracturas y demás lesiones musculares. Presta especial atención a las articulaciones, en particular a las rodillas.

Al finalizar la jornada no olvides realizar algunos ejercicios de estiramiento, que te ayudarán a evitar posteriores calambres, agujetas y molestias

CÓMO ELEGIR LA ROPA Y EL EQUIPO ADECUADO

Antes de lanzarte a las pistas de esquí, es muy importante que vayas bien equipado y que sepas utilizar el equipo. Aparte de los esquís, botas y bastones, también necesitarás ropa de abrigo, protectores oculares y un casco diseñado específicamente para el esquí o el snowboard.

  • Ropa: Lo más adecuado es vestirse con varias capas que te puedas quitar y/o poner en función la temperatura. Generalmente es suficiente con tres capas. Necesitas una camiseta y un pantalón térmico que guarde el calor pero que transpire. Un polar para proteger del frío y un anorak y pantalón o un mono impermeables que nos hagan de cortaviento y alejen la humedad del cuerpo. Si hace calor, podemos prescindir del polar y el pantalón térmico pero nunca de la capa externa.
  • Calcetines: Deben de ser de un tejido que asegure la transpiración.
  • Guantes: Deben tener un buen aislamiento térmico, ser impermeables, ser ligeros y resistentes, con refuerzos en las zonas más expuestas a impactos y con cierre ajustable en la muñeca. Si entra nieve dentro de ellos, quítatelos y déjalos secar.
  • Casco: A la hora de practicar el esquí es recomendable el uso del casco, especialmente en principiantes (mayor riesgo de caídas) y en esquiadores expertos (estos suelen ir a mayor velocidad), también en el snowboard. Su uso es obligatorio en los niños. Al probarte el casco debes asegurarte de que no te queda ni apretado ni suelto, debes poder moverlo ligeramente. La cinta de sujeción debe ser lo suficientemente larga para quedar firmemente ajustada a tu barbilla, pero sin apretar. Asegúrate de que no te impide tener una buena visión.
  • Gafas: existen distintos modelos en función del terreno y el clima. Lo que sí tienen que cumplir todas es que protejan al 100% de la luz ultravioleta, por lo menos un 75% de la luz visible y un 50% de los rayos infrarrojos.
  • Botas: a la hora de comprar o alquilar unas botas lo mejor es dejarse asesorar por el profesional de la tienda. Para dar con las ideales, hay que tener en cuenta el nivel de esquí que tengamos, la talla y horma del pie.  Los dedos deben poder moverse con la bota abrochada. Evita arrugas en el calcetín al calzarte la bota.
  • Esquís y bastones: El equipo debe ser adecuado a tu experiencia, edad, estatura y condición física. En especial las botas y tablas. Las fijaciones deben ser revisadas por un experto al comprarlas o al alquilar el equipo. Debes saber cómo se usa el material de esquí; pide ayuda si es la primera vez que lo usas.

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JORNADA DE ESQUÍ

Es habitual madrugar para ir a esquiar y así aprovechar las horas de luz. Esto lleva a algunos a no desayunar demasiado para no perder tiempo lo cual es un gran error. El desayuno debe ser abundante pero fácil de digerir, para tener energía y rendir más. Las alternativas son múltiples y variadas, lo importante es que incluya alguno de los alimentos de los diferentes grupos:

  • Hidratos de carbono: pan, tostadas, cereales, galletas, etc.
  • Proteínas: leche, yogur, queso, fiambres, jamón serrano, tortillas, etc.
  • Grasas: aceite de oliva, mantequilla o margarina, quesos curados, frutos secos, etc
  • Vitaminas y minerales: fruta o zumos.

Aplícate crema solar y protector labial antes de ir a pistas aunque el día esté nublado, hay gamas completas específicas para la nieve. Renueva la aplicación de la crema al menos cada dos horas y del protector labial siempre que sea necesario.

Es muy importante mantener una buena hidratación, ya que la práctica del esquí conlleva una pérdida de líquidos importante. Por ello es fundamental tomar un poco de agua o de líquidos (zumos, infusiones) cada 20 o 30 minutos. Las bebidas isotónicas también son una buena opción porque se reponen líquidos y electrolitos.

Durante la jornada de esquí debemos reponer fuerzas con alimentos que nos aporten energía y nutrientes en pequeñas cantidades como barritas energéticas, zumos, frutas, frutos secos, etc.

No olvides preparar bien el viaje a las pistas. Consulta la información sobre la estación, las pistas, el clima, etc.  Ten a punto tu coche e infórmate de las condiciones meteorológicas antes de salir.

SEGURIDAD EN PISTAS

  • Apúntate a clases de esquí. Si no has esquiado nunca (o aún tienes un nivel bajo). La mejor forma de aprender es contratando a un instructor licenciado. Las clases particulares ofrecen la oportunidad de recibir un trato más individualizado, pero las clases grupales, mucho más baratas, funcionan muy bien y son una buena oportunidad para hacer nuevos amigos.
  • Esquía siempre acompañado. Por muy bien que esquíes, siempre es posible que sufras una mala caída y no puedas seguir esquiando. Tener un amigo que pueda velar por ti y, en caso necesario, llamar a los pisteros o a la patrulla de esquí, es mucho más seguro que esquiar solo.
  • Conoce tus propios límites. Sé honesto contigo mismo en lo que se refiere a tu nivel de esquí y conoce tus limitaciones. Si eres un principiante, céntrate en las pistas de principiantes hasta que te sientas lo bastante cómodo para esquiar con seguridad en pistas con más pendiente. La mayoría de pistas y circuitos de esquí está marcados por colores: verde (nivel de principiantes), azul (nivel intermedio). rojo (avanzado) o  negro (nivel experto). Si un trayecto está marcado solo para expertos, significa exactamente eso. Esquiar en un terreno que supera tus facultades no solo no es divertido: es una buena forma de lesionarte e incluso de provocar accidentes.
  • Sigue las normas. Nunca te salgas de las pistas ni esquíes en áreas o pistas cerradas. Esas áreas están prohibidas por algún motivo. No están cubiertas por los pisteros y suelen implicar riesgos. Asimismo, asegúrate de prestar atención a cualquier señal de aviso que veas. Si lees: “Área de circulación lenta”, deberás reducir la velocidad para evitar a otros esquiadores.
  • Practica el esquí educado. Recuerda que los esquiadores que van delante de ti o que ya están esquiando en una pista tienen prioridad de paso sobre ti. Tú los puedes ver, pero ellos probablemente no te pueden ver a ti. No te pares nunca en medio de una pista o trayecto o en cualquier sitio desde donde no te puedan ver desde arriba, como tras un cambio de rasante. Mira hacia arriba para asegurarte de que no está viniendo nadie hacia ti antes de iniciar el descenso o de unirte a otra pista.

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Fuentes:

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